EL RECITAL DEL “HUASCAR”

por Juan Cristóbal

La invitaciòn. Marco social. Participantes.

Entre el 17 y 25 de marzo del presente, se llevó a
cabo, en Santiago de Chile, un encuentro de escritores
de ambos países, organizado por la institución
denominada “ChilePoesìa”, bajo el slogan, “Cruzar la
Frontera”.
Dicho encuentro estuvo auspiciado por la Presidencia
de la República, por algunas Universidades, algunos
Municipios e Intendencias, diarios como El Mercurio,
la Armada de Chile y también la embajada
norteamericana.

“ChilePoesìa” es una institución privada que cuenta
con el patrocinio de instituciones gubernamentales y
del mundo empresarial. Su director es el escritor Josè
Marìa Memet y su cabeza visible y brazo derecho, el
poeta Raùl Zurita.

Esta institución ha organizado diversas actividades
parecidas con escritores de Argentina, Bolivia,
Uruguay, incluso organizó una lectura de poesía (meses
antes y por primera vez en la historia de Chile), en
la Escuela Militar ante màs de mil cadetes, lo que
acarreò toda clase de crìticas e insultos. Un
participante me narra: “Yo participè en esa lectura y
doy fe que ninguno de los poetas abjuramos de nuestras
posiciones, por el contrario, leìmos, poemas que no
eludìan los temas de la represiòn, la tortura y la
muerte. “ChilePoesìa” hasta hoy no se ha abanderizado
con ningún partido en particular”.

El encuentro con los poetas peruanos tenìa como
objetivo, como lo señala su propio Programa, “que
vayan poetas a Chile y den conferencias, participen en
talleres de poesìa, den recitales en plazas pùblìcas,
en los Metro, en ferrocarriles. Porque hay que abrir
las fronteras no sòlo para negociar, sino para
entregarse gratuitamente” .

En una entrevista realizada en el 2005, Memet decìa lo
siguiente: “Chile hace muchos acuerdos desde4 el punto
de vista econòmico y comercial con diferentes paìses
poderosos, pero de lo ùnico que no se preocupa
realmente es de Amèrica Latina. La comunicación que
tuvimos hace 30 años se perdiò por la polìtica y la
necedad. Nosotros tenemos que crear esos lazos que
intelectualmente hicieron notable a AL. No podemos
seguir caminando solos por un continente que se està
haciendo pedazos con su miseria”. Y màs abajo recuerda
que hicieron poesìa en la Escuela Militar “porque la
poesìa es un modo de reuniòn, no sòlo continental,
sino interno”.

En el momento que “ChilePoesìa” realiza su invitaciòn
a los poetas peruanos, su paìs pasaba (y pasa) por una
crisis polìtica y social. Desgastado y sin rumbo. El
gobierno de la Concertación ha cedido ante las
presiones de la derecha que ha podido incorporar gente
al gabinete y en puestos importantes de la sociedad,
pero ante la protesta frente al modelo econòmico
neoliberal de los estudiantes universitarios y
secundarios, trabajadores portuarios y de la salud,
pobladores y transportistas, los encarcela y reprime
con inusitada violencia, por lo que han conformado una
Coordinadora de la Protesta Popular. En el Perù,
entretanto, se discutìa el problema limítrofe con
Chile, tanto en zonas territorales, como marìtimas. El
gobierno aprista tuvo que intervenir, por otro lado,
para que no se pasara en los canales de tv chilena la
película “Epopeya”, en alusiòn al conflicto del
pasado. En este marco se produce la invitaciòn a los
siguientes escritores peruanos:

Arturo Corcuera, Rodolfo Hinostroza, Antonio Cisneros,
Carmen Ollè, Josè Watanabe, Miguel Angel Zapata,
Miguel Ildefonso, Jorge Frisancho, Paolo de Lima,
Abelardo Sànchez Leòn, Roxana Crisòlogo, Hildebrando
Pèrez Grande, Jerònimo Pimentel, Domingo de Ramos,
Willy Gòmez, Cecilia Podestà, Rosella di Paolo, Rocìo
Silva Santisteban.

De todos ellos, sòlo Rocìo Silva Santisteban no
aceptò. Sus razones las expuso en un artìculo
publicado en el diario que colabora, La Repùblica. Los
demàs no han dicho, ni escrito nada hasta el dìa de
hoy. Resaltamos que entre los invitados se encuentran
tres Premios Casa de las Amèricas, Cuba.

Sobre los organizadores

Josè Marìa Memet (1957), poeta, naciò en Argentina
pero se nacionalizò, desde pequeño, chileno. Pertenece
a la llamada generaciòn “Testimonial”. En tiempos de
la dictadura pinochetista fue un militante de
izquierda, se dice que del MIR. Trabajò en la Vicarìa
de la Solidaridad, que era una defensora de los
derechos humanos. Fue preso y torturado. Estuvo
exiliado en Francia entre 1981 y 1985. En una
entrevista realizada en el 2004 declarò: “Fui polìtico
por juventud e inexperiencia. La ideologizació n la
encuentra nefasta para todos los seres humanos y para
el poeta…El papel del poeta no es recordar el pasado,
sino recordar lo indescifrable, mantener la relaciòn
del lenguaje con la profundizaciò n del ser en el
presente…No hay poetas que canten la guerra”.

Raùl Zurita (1951), reconocido poeta chileno, miembro
del CADA (Colectivo de Acciones de Arte). Premio
Nacional de Literatura en el 2000. Fue militante de
las Juventudes Comunistas en la Universidad de Playa
Ancha, en Valparaíso, pero interrumpiò su compromiso
polìtico cuando el règimen militar de Pinochet. Su
labor literaria es reconocida como posmodernista, como
poeta del “borròn y cuenta nueva”. En la actualidad,
se le considera un poeta oficial. Ha trabajado con
todos los gobiernos de la Concertación. Fue Cónsul en
Italia. Le hizo un poema a Ricardo Lagos (que fue el
que màs reafirmò el neoliberalismo en su paìs),
comparàndolo con Allende. En 1982 escribiò un poema en
español en el cielo de Nueva Cork, dedicado a Dios. Lo
llaman el “loco Zurita”, por sus permanentes quiebres
emocionales, producto de lo cual ha estado algunas
veces en Sanatorios. Se quiso quedar ciego, por lo que
se echò amonìaco a los ojos, “porque era la ùnica
forma de escribir sobre el cielo”. Después se marcò la
cara con un fierro caliente, “porque cierta vez me
humillaron y me acordè que Jesús habìa dicho que habìa
que poner la otra mejilla”. A pesar de todo, en una
entrevista, se sigue considerando “un revolucionario” .

El recital

Como dijimos, el Encuentro constaba de varios tipos de
recitales. Unos se hicieron en la Casa Cultural de
España, otros en algunas Universidades, en la Sociedad
de Escritores de Chile, en el Instituto Goethe, en la
Municipalidad de Lo Prado. Hubo tambièn uno en la
Plaza de Armas de Santiago, que, como me cuenta un
poeta que participò, “es un punto de reuniòn de miles
de peruanos y peruanas que emigraron a ese paìs en
busca de trabajo. Fue emotivo, me dice el amigo,
porque al final se terminò en una fiesta donde no
faltaron ni las cuecas ni las marineras”.

Hasta que llegò el sàbado 24, cuando se realizò, a
partir de las 12 del dìa, el recital en el “Huàscar”.
Por parte de los peruanos participaron Rodolfo
Hinostroza, Doris Moromisato y Miguel Angel Zapata
(que radica en los Estados Unidos). Por la parte
chilena, Josè Marìa Memet, Raùl Zurita y Alexis
Figueroa.

Mi amigo chileno me dice que la lectura en el
“Huàscar” tenìa “por objeto subrayar la disposición
mayoritaria en Chile de devolver este “botìn de
guerra”, que en el fondo representa el lugar donde
murieron Prats y Grau, hermanados en el arrojo y
sacrificio, asì como tambièn devolver los libros de la
Biblioteca de Lima”. Sin embargo, me dice tambièn que
“hubo poetas peruanos que se negaron a participar por
las descalificaciones que recibirìan en su paìs”. O
sea, que hubo de parte de algunos, conciencia de lo
que aquello significaba.

Por supuesto, al final del recital tambièn hubo
brindis, cuecas y marineras, a cargo de “Marlene
Guillén y Trìo”.

El significado del recital

Como se sabe, en el conflicto del Pacìfico en el siglo
XIX, Chile retuvo como botìn de guerra no solamente
las salitreras de Tarapacá, las islas guaneras de
Chincha, sino tambièn el “Huàscar”, barco emblemàtico
que comandara el Caballero de los Mares, don Miguel
Grau, aparte del saqueo de Lima y el apoderamiento de
una buena cantidad de libros de nuestra Biblioteca
Nacional. Producto de este conflicto, el Perù se quedò
en la quiebra total, por lo que después se entregò
(por culpa de su oligarquía antipatriota, por sus
diversos gobiernos militares y civiles entreguistas y
traidores) al dominio del imperio inglès y luego
norteamericano, que tambièn habìa participado, un
tanto agazapadamente, en el conflicto.

De donde se puede desprender que, un recital en el
“Huàscar”, llevado como una de las reliquias màs
codiciadas de la guerra, no podìa representar un
simple recital literario. Tenìa una contundente y
significativa representació n polìtica, que, nuestros
poetas Hinostroza, Moromisato y Zapata o no quisieron
comprender o no les importò comprender el pasado, y
absolutamente menos el presente. Sus declaraciones
posteriores asì lo confirman. Declaraciones que no
vale la pena ni siquiera recordar. Basta con su gesto
polìtico-literario.

Obviamente, una lectura de poemas en el “Huàscar”,
quièranlo o no los escritores participantes (tanto
chilenos como peruanos) es un acto fundamentalmente
polìtico, que deberìa ser acompañado y desarrollado,
por parte de los peruanos, en su vida literaria y
cotidiana, en su quehacer polìtico (que jamàs lo han
realizado, a no ser como especialistas
francotiradores) , pues de lo contrario dicho gesto es
un acto totalmente oportunista, aprovechàndose del
alto pedestal de la poesìa para actuar como profetas y
observadores y disimuladores del momento, y no
comprometièndose con el pasado, presente y futuro de
su paìs, en sus luchas permanentes, para favorecer a
las grandes mayorías explotadas y oprimidas de nuestra
patria.

Los actores

La lectura en el “Huàscar” es un acto enajenante. Es
una afrenta a nuestra historia. Es pensar que con la
poesìa podemos cerrar las heridas del pasado y
construir el futuro.

Los que participaron (Hinostroza, Moromisato y Zapata)
representaron fielmente el rol de los vencidos.
Mientras los chilenos el rol de los vencedores (y no
solamente en el imaginario colectivo). Y esta no es
una actitud chauvinista, es una lectura objetiva de lo
sucedido.

Pero nuestros escritores no son ingenuos. Moromisato y
Miguel Angel Zapata tienen, por decir lo menos, una
actitud acomodaticia con el sistema. Mientras que
Rodolfo Hinostroza sì es un zorro viejo en la
polìtica, esto se deduce de sus diversas entrevistas
en los diarios y cuando ha aparecido en la televisión.
Y esto desde antes. Por eso fue expulsado de Cuba
revolucionaria por sus declaraciones antigobierno y
contra el socialismo.

En este marco, hubiese sido oportuno que, los que no
participaron, incluyendo los que tenìan conciencia del
acto, hubiesen formulado una declaracion al respecto
para delimitar responsabilidades. Lamentablemente,
hasta ahora no lo han hecho. Hasta ahora ninguna señal
o palabra.

La polèmica en Lima

Aparte de la precisiòn de la carta de Rocìo Silva
Santisteban en no participar y criticar el Encuentro,
no he leìdo màs declaraciones en los medios masivos
sobre el asunto. Pero sì a travès del Internet, donde
han existido varias opiniones condenatorias tanto de
escritores como de sociòlogos y economistas, amantes
de la literatura. Todas ellas con un tono muy fuerte
contra los poetas que participaron en el “Huàscar”.
Acusàndolos de “traidores contrarrevolucionar ios y
antisocialistas” . Incluso ha habido una pequeña dosis
de xenofobia, lo cual reprobamos, porque finalmente
todo es un asunto de opciòn ideològica y polìtica y no
de raza.

Comprendo y comparto la indignación de todos ellos.
Pero en algunos aspectos no la comparto. Ir a Chile a
tener un encuentro con poetas de ese paìs no es
negativo, es importante y ojalà siempre se haga para
hablar de hechos literarios y sociales, y no solamente
con Chile. Se puede participar en las escuelas, en las
universidades, en las plazas pùblicas, en
conferencias, en los Metro, pero no se podìa
participar en el “Huàscar”, sin tener una actitud
firme y valiente, por lo que hemos señalado.

Otro aspecto a tener en cuenta. Con la poesìa no
podemos cerrar los problemas que tenemos con Chile. Y
no sè si con los polìticos burgueses o los que
representan al sistema burguès se podrìa. Estoy seguro
si nuestros paìses tuviesen gobiernos socialistas el
problema podrìa solucionarse.

Acusar a Hinostroza, Moromisato y Zapata de
“reaccionarios y antisocialistas” es mucha gloria para
ellos. Jamàs estuvieron comprometidos con las grandes
mayorías nacionales. Lo que sì puede decìrseles, a mi
modo de ver, ya que tuvieron un gesto polìtico, es que
fueron desleales con la memoria de su paìs, y que su
actitud està encuadrada bajo la òptica de las clases
antinacionales del Perù. Pues dicha reacción no
solamente la realizaron como poetas, sino tambièn como
ciudadanos. Ya que poetas y ciudadanos son una misma
realidad existencial, y no dos, como muchos pretenden
para evadir responsabilidades, como la que estamos
narrando.

Palabras finales

“ChilePoesìa” cumpliò con su cometido. Creer que con
la poesìa se puede cerrar el pasado. Sus utòpicos e
iconoclastas representantes consideran que ser
nacionalistas es no recordarlo, y mejor aun,
olvidarlo. Eso embrujò, especialmente, a los poetas
peruanos que leyeron en el “Huàscar”. Lectura que fue
subalterna a la actitud simbòlica polìtica.

La lectura de los que lo hicieron tiene un hilo
conductor en su pensamiento (o sea, en su ideología):
el pragmatismo, mejor dicho el interès personal
individualista. No nos llamarìa la atención que,
dentro de estos intereses, algún dìa podrìan ser
convocados por escritores ecuatorianos para leer
poemas en Tiwinza. Y seguir declarando como si la
realidad no existiera.

Nos gustarìa, a pesar del tiempo transcurrido, que los
otros escritores nos dijeran algo al respecto. Si no
lo han hecho y no lo hacen serìan còmplices visibles
de los que lo hicieron.

Finalmente, todo lo que se haga en torno a olvidar
nuestra pasado y nuestra memoria històrica, debe ser
respondido con efectiva rebeldìa, no sòlo oral o por
escrito, sino tambièn mediante la pràctica concreta.
Toca a los gremios y agrupaciones de escritores
convocar una respuesta que tenga ecos no solamente en
los escritores que fueron, sino tambièn en los que no
fueron invitados, en los diversos estratos polìticos
oficiales, en los diversos medios de comunicación y
en los sectores populares, sindicalizados o no.

Terminarìa con una anècdota que me escribiò un crìtico
chileno: ¿Y por què no coger o asaltar un barco de
cualquier parte del mundo, y con poetas de diversas
latitudes, dar recitales por todos los pueblos y
ciudades del mundo en contra de la globalización, la
guerra y explotaciòn contra los paìses màs pobres y
contra el orden criminal capitalista- imperialista que
nos gobierna, que hablan de paz y fomentan el pillaje
y la guerra?

Y como decìa, el inacabable Carlos Marx: los
revolucionarios tienen el deber de oir crecer a la
hierba.

Eso ha pretendido ser estas palabras, que esperan,
¡ojalà!, respuestas y crìticas de todos los ángulos
posibles, para enriquecer toda reflexiòn.

(Lima, 2/4/07)